El principio es muy sencillo: tus labios tienen un pH único, que varía según tu hidratación, tu metabolismo y tu estilo de vida.
Los pigmentos adaptativos de Kanilya reaccionan al entrar en contacto con el pH de tus labios y crean un tono que es solo tuyo.
Si tu pH es más ácido, obtendrás un rosa suave y natural. Si es más alcalino, el color tenderá hacia tonos más intensos, como los frutos rojos. En ambos casos, es tu propio pH el que decide.
Por eso, dos mujeres que usan el mismo labial obtienen dos tonos diferentes.
No es magia. Es química: la misma reacción en la que se basan las tiras medidoras de pH. Solo que, esta vez, el resultado es mucho más bonito.